Odisea Política

Las mujeres siempre han sido agentes clave. Cuando las mujeres encabezan, hablan, participan y alientan hacia la construcción de los mecanismos de paz, la agenda cambia: deja de ser un simple reparto de poder entre hombres con armas y se convierte en un plan para reconstruir el tejido social y garantizar derechos fundamentales.

Abordar el tema de la paz es profundizar en la democracia, es optar por poner en el centro de la agenda pública y política la impostergable pacificación de los territorios que se encuentran en condiciones de adversidad e inestabilidad, no sólo económica sino también emocional. Vivir con miedo es desgaste y desesperanzador.

Y es que no siempre se reconoce el papel protagónico de las mujeres en los procesos de pacificación, porque se parte de la idea de que esta debe imponerse más no dialogarse y trabajarse en las condiciones necesarias para su consolidación. Los procesos de paz se logran poco a poco. Evitar su abordaje es indicativo de negacionismo y de perpetuación del conflicto, por el contrario, nombrarle es aceptarlo, reconocerlo, trabajarlo puntualmente e incluirlo en la agenda política.

Hacer frente a las repercusiones que el neoliberalismo ha dejado en Michoacán implica fortalecer la defensa de la democracia y ampliar la participación de la ciudadanía para lograr el bienestar social y familiar a través de la educación como camino para la paz.

Recuerdo cuando era estudiante en la preparatoria no. 7 de la UNAM, en 1986, el entonces presidente Salinas de Gortari impuso el incremento de las cuotas en la UNAM, lo que derivó en un movimiento estudiantil encabezado por nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, cuando era estudiante de la Facultad de Ciencias, del cual me enorgullece haber sido parte, porque defendimos nuestro derecho a la educación gratuita y el pase automático a la Universidad. Realizamos asambleas, protegimos nuestras escuelas, nos organizamos, pero lo más importante fue que, la toma de conciencia de quienes participamos, defendimos la educación a través de la resolución pacífica de conflictos, lo que nos llevó a priorizar la razón y el dialogo, con lo que superamos la imposición y el conflicto que nos imponía en el exrector Jorge Carpizo.

Y es que la educación siempre ha sido el eje articulador para alcanzar la paz y resolver de manera dialogada los conflictos y las diferencias, la educación es el mecanismo predilecto para lograr la paz, porque sienta las bases de la democracia y nos permite tomar conciencia de nuestros derechos, favorece el bien común y posiciona los intereses colectivos para mejorar las condiciones de vida.

La educación nunca ha sido utilizada para la guerra, contrariamente, hay quienes han defendido con su cuerpo y su vida este derecho, como lo hizo Malala Yousafzai activista pakistaní reconocida mundialmente por su defensa incansable del acceso a la educación, principalmente para las niñas. Tras sobrevivir a un atentado talibán en 2012, amplificó su activismo a nivel global, del cual surgió su famosa frase “tomemos nuestros libros y lápices porque son armas más poderosas”, lo que encapsula su filosofía de combatir el extremismo, la pobreza y el analfabetismo a través del aprendizaje.

Ahora, Gaby Molina, precandidata a dirigir la defensa de la 4ta. Transformación y la Soberanía de México en Michoacán, ha abordado el tema de la paz para el estado. Su liderazgo al mando de la SEE ha demostrado que es algo realmente alcanzable y que debe ser parte de un objetivo de quien aspira a la gobernatura. Gaby Molina ha encontrado en la educación una estrategia para alcanzar el objetivo de la pacificación y la protección de las niñas y los niños. Un reto que debe tener claridad y objetividad, ya que es un sentir y una demanda legitima para todas y todos los michoacanos.

** La autora es feminista, psicóloga egresada de la UNAM, Maestra en Derechos Humanos de las Mujeres, defensora de casos relacionados con la Justicia Sexual y Reproductiva, Feminicidio, violencias contra las mujeres. Estudiante de filosofía política, ultraderecha y democracia. Directora de Humanas sin Violencia, A.C.