Morelia, Mich. | Agencia ACG.- El agua no pidió permiso. La tarde noche de este sábado, en poco menos de una hora de lluvia que comenzó alrededor de las 19:00 horas, la corriente avanzó por la calle Nicolás Zapata, en la colonia Agustín Arriaga Rivera, a un costado de avenida Siervo de la Nación, hasta entrar a por lo menos cinco viviendas. El nivel alcanzó entre 50 y 70 centímetros de altura, suficiente para cubrir pisos, dañar muebles, llenar refrigeradores y dejar habitaciones cubiertas de lodo y aguas negras.
La lluvia no fue extraordinaria para quienes viven en esta zona, pero sí suficiente para repetir una escena que los vecinos aseguran ocurre cada temporada. Mientras el agua avanzaba por las calles, el dren que atraviesa Siervo de la Nación permanecía con acumulación de basura, ramas y residuos, lo que, señalan los habitantes, impidió el desfogue adecuado de la corriente. A esto sumaron que el cárcamo no fue abierto para ayudar a liberar el caudal.
Dentro de las viviendas, las familias intentaban rescatar sus pertenencias mientras observaban cómo el agua volvía a ocupar espacios que ya conocen demasiado bien. Para ellos, la inundación no comenzó con la lluvia, sino desde meses atrás, con las solicitudes que aseguran haber hecho para limpiar el dren y evitar precisamente esta situación.
Una inundación que vuelve cada temporada
Irene Martínez observa la calle todavía cubierta por agua y señala hacia la zona donde, dice, comienza parte del problema. Explica que desde hace más de un año los vecinos han pedido trabajos de limpieza, pero esta parte de la colonia quedó fuera de las labores.
«Siempre lo hemos solicitado porque desde el año pasado no hicieron limpieza. Aquí no llegan las autoridades municipales. Vemos que para otros lados sí se limpia, pero aquí no», reclama.
La vecina cuenta que además de la corriente que baja desde el puente, las coladeras terminan expulsando el agua cuando el sistema se satura, provocando que el líquido regrese hacia las viviendas.
En una de esas casas vive Lizbeth, quien tiene bajo su cuidado a dos adultos mayores. Uno de ellos logró salir antes de que el agua alcanzara el interior de la vivienda, debido a las dificultades que tiene para caminar. Para ella, lo ocurrido no es una emergencia nueva.
«Esto es año con año. En 2024 perdimos camas, muebles, lavadora y refrigerador. Dicen que van a hacer mejoras, pero aquí se ve el resultado», relata, mientras permite que se pueda fotografiar su padre, de 80 años que permanece en una escena inusual: acostado en su cama con la inundación al rededor.
Asegura que anteriormente solicitaron al Ayuntamiento de Morelia, encabezado por Alfonso Martínez Alcázar, enviar maquinaria para desazolvar coladeras y alcantarillas; sin embargo, considera que las acciones no resolvieron el problema.
El lodo después del agua
Cuando el nivel comenzó a descender, quedó la segunda parte de la emergencia: limpiar. En las viviendas permanecieron capas de lodo negro, malos olores y objetos que ya no pudieron recuperarse.
Edith, madre de tres hijos, muestra cómo el agua alcanzó sus muebles y hasta el interior de su refrigerador. Cuenta que todo ocurrió en cuestión de minutos, cuando las coladeras comenzaron a expulsar la corriente hacia dentro de su casa.
«En menos de media hora pasó todo. Empezó a salirse el agua de las coladeras y perdimos todo», dice mientras observa los daños.
Zenaida Godínez también comenzó a retirar los residuos que dejó la inundación. Además del daño material, advierte que las condiciones posteriores representan un problema sanitario por la presencia de animales y contaminación.
«Queda mucho lodo negro, salen ratones, cucarachas y mucha contaminación», comenta.
A unos metros, Víctor Luna observa su vivienda cubierta de lodo. Dice, con lagrimas en los ojos, que esa casa la construyó junto a su padre, quien ya falleció, por lo que verla nuevamente afectada representa una pérdida que va más allá de los muebles.
«Cada año es esto. Como estamos en la parte baja, aquí llega el agua», señala.
Los vecinos responsabilizan al Ayuntamiento de Morelia por la falta de acciones preventivas y aseguran que la acumulación de basura, ramas y residuos en el dren que cruza Siervo de la Nación agravó la inundación. Mientras continúan retirando el lodo y tratando de recuperar sus pertenencias, esperan que la próxima lluvia no vuelva a convertir sus hogares en parte del cauce.
