Morelia, Michoacán.- La tradición taurina continúa transmitiéndose en Morelia a través de la Academia Taurina Municipal, donde niños y jóvenes reciben formación de la mano del maestro Octavio Castro Santanero, exnovillero y empresario taurino que, a sus 77 años, dedica su experiencia a preparar nuevas generaciones en el Bosque Cuauhtémoc.
Los entrenamientos se realizan cerca de la Pila de los Patos y la zona del Acueducto, donde los alumnos practican con capotes, muletas y becerras bajo la supervisión de Castro, quien acumula varias décadas de trayectoria dentro de la fiesta brava.
El maestro recordó que inició en el toreo durante su infancia en Santa Ana Maya, Michoacán, donde formó parte de una cuadrilla junto con su hermano, quien era rejoneador. Aunque una de sus primeras experiencias terminó con una fuerte embestida de una becerra, años después retomó la actividad al llegar a Morelia para estudiar la licenciatura en Ciencias Biológicas en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Su carrera lo llevó a presentarse como novillero en distintas plazas de México, incluida la Plaza México, además de actuar en Caracas, Venezuela, y en la plaza La Santamaría de Bogotá, Colombia. También realizó estancias en ganaderías de España y posteriormente se desempeñó como empresario taurino y administrador de ganaderías en Chiapas y San Luis Potosí.
Actualmente encabeza la Academia Taurina Municipal de Morelia y el cortijo La Maestranza, espacio que está próximo a cumplir 21 años y donde se realizan entrenamientos y festivales para los alumnos.
“Ahí es donde está mi pago”, expresó Castro al referirse a la satisfacción de observar el crecimiento de sus estudiantes y transmitirles los conocimientos adquiridos durante su trayectoria.
Entre los alumnos de la academia se encuentra Rafael Cortés Gutiérrez, de 10 años de edad, quien comenzó su preparación a los cinco años y ya ha participado en festivales taurinos.
El menor relató que inicialmente se interesó por el rejoneo al seguir en videos a figuras como Andy Cartagena y Diego Ventura, aunque posteriormente decidió dedicarse al toreo de a pie. Recordó que debutó en una novillada mixta en Ojuelos de Jalisco, donde obtuvo su primer trofeo.
Respecto a las críticas de grupos animalistas, Rafael afirmó que respeta esas posturas, aunque pidió el mismo respeto para quienes participan en la tauromaquia.
“Respetamos sus opiniones, pero también pedimos que respeten nuestra profesión y conozcan el campo bravo antes de emitir un juicio”, señaló.
El niño explicó que los toros de lidia reciben cuidados permanentes en las ganaderías y mencionó que actualmente los productores mantienen vigilancia ante enfermedades como el gusano barrenador.
Por su parte, Octavio Castro sostuvo que la crianza del toro bravo representa una actividad vinculada con la conservación del campo, la generación de empleos y una tradición cultural que, desde su perspectiva, también ha sido reflejada en expresiones artísticas como la pintura, la escultura, la literatura y la poesía.
Durante la entrevista, maestro y alumno explicaron aspectos de la tauromaquia como el sorteo previo de los toros, la preparación del traje de luces y reconocimientos como el arrastre lento o el indulto, figuras que forman parte de la tradición taurina.
Con cinco años de formación, Rafael Cortés continúa preparándose junto con otros niños y jóvenes de la Academia Taurina Municipal de Morelia, mientras Octavio Castro mantiene su labor de transmitir una práctica que ha acompañado gran parte de su vida profesional.
