Morelia, Mich. | Benjamín Álvarez.- El Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM) pidió a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo escuchar directamente a las comunidades originarias del Oriente del estado durante su visita a Michoacán y anunció movilizaciones si no existe respuesta a sus reclamos por las presuntas afectaciones ambientales atribuidas a la Geotermoeléctrica Los Azufres de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
En un pronunciamiento difundido previo a la visita presidencial, comunidades indígenas y afromexicanas acusaron que la planta eléctrica mantiene condiciones que, según su postura, afectan los recursos hídricos de sus territorios.
El CSIM dirigió su mensaje a la presidenta de México, a la directora de la CFE, Emilia Calleja Alor, y a instituciones ambientales federales, al señalar que durante años han solicitado atención sin obtener soluciones.
La organización indígena sostuvo que busca que la mandataria conozca la situación desde la perspectiva de los pueblos y no únicamente mediante los informes de funcionarios públicos.
«Bienvenida a tierras de antiguos señoríos y culturas, que ahora le pedimos diálogo directo, honesto y franco», le solicitan.
El CSIM afirmó que las mesas de trabajo impulsadas anteriormente con autoridades federales dejaron de tener seguimiento y solicitó una nueva ruta de diálogo con la Presidencia de México.
«Porque sus funcionarios de la Secretaría de Gobernación ya no le dieron seguimiento a las mesas de trabajo», señalan.
El organismo indígena señaló como principal problema la operación de la Geotermoeléctrica Los Azufres, ubicada en el Oriente de Michoacán, al acusar que sus presas de enfriamiento representan un riesgo ambiental.
Según el pronunciamiento, estos cuerpos artificiales mantienen niveles considerados tóxicos y podrían afectar los cuerpos de agua de las comunidades cercanas.
«Que son cuerpos de agua artificiales que mantienen altos niveles tóxicos, que cuando no tienen la debida protección, causan filtraciones o desbordamientos que contaminan con arsénico, boro y aluminio las aguas de los pueblos», comentan.
El CSIM afirmó que la problemática también representa un impacto sanitario para habitantes de las comunidades, pues aseguran que la planta está «provocando graves problemas de salud y enfermedades crónicas renales».
Como parte de sus exigencias, pidió una inspección directa a las instalaciones de la planta y estudios independientes sobre la calidad del agua. «La invitamos a realizar una inspección», agregan.
Además, cuestionó la actuación de dependencias ambientales al considerar que no han realizado investigaciones suficientes sobre los impactos denunciados.
El Consejo Supremo Indígena afirmó que la atención institucional debe incluir estudios financiados por autoridades federales y estatales para conocer la situación real de los manantiales utilizados por los pueblos originarios.
«Le invitamos a cubrir los costos de los estudios independientes del agua que tanto requieren las comunidades», reiteran.
Finalmente, el CSIM advirtió que mantendrá su movilización social si no obtiene respuesta a sus demandas.
«De no ser atendidos, acompañaremos nuestra petición de movilizaciones en todo el estado y la propia CFE», aseguran.
El conflicto entre comunidades indígenas y la CFE por la operación de Los Azufres ha generado diversas protestas durante 2026, incluyendo movilizaciones frente a instalaciones de la empresa y bloqueos carreteros para exigir atención a sus demandas ambientales y de salud.
Por su parte, la CFE ha señalado que el campo geotérmico opera bajo la normatividad ambiental aplicable y que ha participado en reuniones con representantes comunitarios y autoridades para dar seguimiento a los planteamientos realizados.
