TRANSFORMANDO

“El problema ya no es la visa, es la confianza.”

La frase es de Marina del Pilar Ávila, gobernadora de Baja California, durante una conversación con personas que se presentaron como intermediarios de autoridades estadounidenses.

Los audios, por sí solos, no prueban que haya cometido un delito, tampoco acreditan una orden de extradición o una investigación formal, pero sí revelan algo profundamente preocupante, una gobernadora dispuesta a hablar sobre información a la que tiene acceso por el cargo que ocupa, mientras buscaba resolver una preocupación personal.

Ese debería ser el centro del debate.

Porque la pregunta ya no es únicamente si incurrió o no en alguna responsabilidad legal, la verdadera pregunta es otra.

¿Sigue siendo una gobernadora confiable?

Confiable para la presidenta Claudia Sheinbaum, que comparte con ella decisiones de seguridad nacional, confiable para los ciudadanos de Baja California, que esperan que la información de las mesas de seguridad permanezca protegida, confiable para las Fuerzas Armadas, las fiscalías y las instituciones que participan diariamente en reuniones donde se analizan investigaciones, operativos y objetivos prioritarios.

Después de escuchar esos audios, ¿con qué confianza volverán a invitarla a una mesa de seguridad? ¿Qué funcionario compartirá información sensible sin preguntarse dónde puede terminar?

Hace unas semanas, cuando apareció el primer audio, la presidenta respondió que “creo que ya lo aclaró”, dando prácticamente por cerrado el tema antes de que existiera una investigación independiente.

Después vino otro mensaje político, ante versiones de que integrantes de Morena colaboraban con autoridades estadounidenses, el discurso oficial fue contundente, en términos coloquiales, en Morena no hay sapos.

Los nuevos audios obligan a replantear esa certeza.

No porque demuestren culpabilidad, sino porque destruyen algo indispensable para gobernar, la confianza.

Y hay una pregunta que tarde o temprano tendrá que responderse.

Si una gobernadora está dispuesta a ofrecer información obtenida en las mesas de seguridad para resolver una preocupación personal, ¿dónde termina la falta administrativa y dónde comienza un posible acto que podría comprometer la seguridad nacional?

Algunos ya hablan de traición a la patria, esa calificación corresponde a las autoridades y, en su caso, a los tribunales, lo que sí podemos afirmar es que la sola sospecha de que información estratégica pudiera utilizarse como moneda de cambio resulta incompatible con la responsabilidad de gobernar.

La presunción de inocencia debe respetarse, eso corresponde a las autoridades, pero la confianza política no se decreta desde una conferencia de prensa, se gana con los hechos y se pierde con ellos.

Marina del Pilar puede conservar su cargo mientras no exista una resolución en su contra.

Lo que hoy está en duda es algo mucho más difícil de recuperar.

La confianza para seguir sentándose en la mesa donde se protege la seguridad de México.

“Mientras todos hablan de los aranceles, Donald Trump propone cobrar 20% a los barcos que crucen el Estrecho de Ormuz bajo protección de Estados Unidos, si ocurre, el petróleo y la inflación volverán a subir.”

Es tiempo de los ciudadanos… ¡¡¡Confiables!!!

El autor es empresario, analista y expresidente de la CANACINTRA en Michoacán.