Morelia, Michoacán

A seis años de la creación de la Comisión Estatal de Búsqueda, Michoacán ocupa el lugar número once a nivel nacional en el histórico del Registro Nacional de Personas Desaparecidas, con aproximadamente 12 mil 500 víctimas contabilizadas desde la década de los años 60.

Actualmente, entre 6 mil 500 y 7 mil personas continúan en calidad de desaparecidas, informó José Alfredo Tapia Navarrete, titular de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CBPM).

El funcionario destacó en entrevista que casi la mitad de las personas reportadas como desaparecidas han sido localizadas, y de ese total, el 80 por ciento fueron encontradas con vida; estos resultados forman parte del trabajo institucional realizado en los últimos años para fortalecer los mecanismos de búsqueda y registro.

Reconoció que Michoacán fue uno de los estados que inició con rezago en la conformación de la Comisión Estatal de Búsqueda.

Explicó que al asumir la administración encabezada por el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, la dependencia fue recibida sin base de datos ni documentación formal, por lo que se trabajó en la creación del padrón y en el diseño de un sistema que permitiera su funcionamiento operativo.

Cuitzeo-Morelia, la zona con más registros históricos

Tapia Navarrete detalló que la zona Cuitzeo-Morelia concentra el mayor número de registros históricos, con entre 2 mil 200 y 2 mil 300 casos. En este contexto, se encuentra en proceso la firma de un convenio entre el Ayuntamiento de Morelia para fortalecer las acciones de prevención y búsqueda.

Otra de las regiones con alta incidencia es la colindante con Guanajuato, Jalisco y Colima, particularmente los municipios de Zamora, Jiquilpan, Sahuayo y Jacona, zona identificada como el “corredor de la muerte”.

En la región Purépecha, Uruapan registra más de 800 personas desaparecidas.

El titular de la Comisión señaló que el fenómeno está relacionado con la operación de células del crimen organizado en determinadas zonas del estado. Sin embargo, la más alta incidencia no necesariamente tiene que ver con la delincuencia organizada, sino también con el consumo de sustancias o problemas de salud.