Actualmente en cartelera, Familia a la deriva es una comedia contemporánea protagonizada por Mauricio Ochmann y Memo Villegas, en la que Pineda Ulloa vuelve a demostrar su capacidad para transitar entre géneros
Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán
Morelia, Michoacán. - Con una trayectoria que abarca cortometrajes, largometrajes y series, y con cuatro nominaciones al Emmy Internacional en proyectos en los que ha participado, el director mexicano Alfonso Pineda Ulloa se ha consolidado como una de las voces más personales y versátiles del cine y la televisión contemporáneos.
Recientemente, formó parte del equipo nominado al Emmy por la serie Las Azules, mientras que su más reciente largometraje, Familia a la deriva, se perfila como una de las principales apuestas de la industria nacional a inicios de este año.
Actualmente en cartelera, Familia a la deriva es una comedia contemporánea protagonizada por Mauricio Ochmann y Memo Villegas, en la que Pineda Ulloa vuelve a demostrar su capacidad para transitar entre géneros, poniendo el foco en los personajes, la emoción y la conexión con el público.
Del suspenso a la comedia: una evolución marcada por la vida
Alfonso Pineda Ulloa inició su carrera influenciado por el cine de suspenso y thriller, particularmente por la obra de Alfred Hitchcock. Su primer largometraje, Amor, dolor y viceversa, se inscribe en ese tono oscuro. Sin embargo, su paso a la televisión con Señor Ávila representó un cambio profundo en su forma de narrar.
“El primer paso de cine a serie fue complejo… no entendía la cantidad de páginas, cómo manejar los tiempos en el set. Todo eso es como ir al gimnasio, te empieza a generar músculo de lenguaje narrativo”, explicó.
Con el tiempo, el director entendió que su interés no estaba en los géneros, sino en los personajes y las historias que lo interpelaban emocionalmente.
“No estaba persiguiendo géneros, sino que perseguía personajes o temas que me importaran, con los que yo conectara”, afirmó.
Biopics, identidad y conexión emocional
Uno de los puntos de quiebre en su carrera fue Hasta que te conocí, la serie biográfica sobre Juan Gabriel. Para Pineda Ulloa, el proyecto tuvo un peso personal profundo. “Yo era muy fan de Juan Gabriel… era una oportunidad que no podía dejar pasar”, recordó, señalando además que se trató de una de las primeras biopics realizadas en México.
Posteriormente llegaron otros proyectos biográficos, como el de Jenni Rivera, donde volvió a conectar con historias de caída y redención.
“Me parecía un mensaje muy importante por lo que yo estaba viviendo en mi vida en ese momento”, señaló.
La comedia como refugio y medicina
Aunque siguió explorando el thriller y el suspenso, el director descubrió su afinidad con la comedia en un momento personal difícil, marcado por la enfermedad de su madre.
“Mi mamá estaba cayendo en una demencia y lo único que quería ver eran comedias… para poder conectar con ella y poder hacerla reír, tomé esta oportunidad para empezar a hacer comedia”, relató.
Desde entonces, la comedia se convirtió en una herramienta central de su cine.
“Creo mucho en la comedia como para sanar desgracias”, afirmó.
En Familia a la deriva, ese enfoque es evidente.
“Habla de haber tenido un padre ausente y ahora poder verlo a la distancia y atacarlo desde un lugar de comedia, desde un lugar donde la risa te puede hacer sanar”, explicó.
Para Pineda Ulloa, el objetivo del cine es la conexión emocional con el espectador.
“La película no existe si nadie la ve… la intención de contar una historia es poder conectar con la gente”, sostuvo.
Uno de los momentos más significativos de su carrera ha sido ver a su madre disfrutar de sus proyectos.
“El poder conectar con ella a través de la risa y verla olvidarse de lo que la atormenta todos los días es un regalo”, compartió.
Esa experiencia, dijo, reafirmó su convicción de que el cine puede ofrecer alivio emocional:
“Que la gente llegue, se pierda, se ría, saque un poco de ese estrés… que puedan disfrutar un momento con ellos mismos, con su familia”.
El costo personal de hacer cine, cuatro nominaciones al Emmy y sueños por cumplir
Pineda Ulloa no elude hablar de las dificultades de su profesión. “Hacer cine hoy en día es un acto revolucionario”, afirmó.
Reconoció haber descuidado su salud, relaciones personales y vida social.
“He priorizado la historia… no he sido a veces el mejor amigo, ni la mejor pareja”, admitió.
No obstante, aseguró que actualmente busca un mayor equilibrio entre su vida personal y profesional, sin abandonar la pasión que lo impulsa a contar historias.
Las Azules representó la cuarta ocasión en que un proyecto con su participación fue nominado al Emmy Internacional. Aunque no se llevó el galardón, el director considera que la nominación es una validación importante.
“Competir con esas producciones… ya nos dice mucho que vamos por el camino adecuado”, señaló.
Entre sus aspiraciones se encuentran llegar a festivales como Cannes, Berlín o Venecia, ganar un Ariel y, eventualmente, “¿por qué no soñar con un Oscar?”, dijo, mencionando como referentes a Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro e Iñárritu.
El cine mexicano: crisis y esperanza
Sobre el estado actual del cine nacional, Pineda Ulloa fue claro: “Sin duda está en crisis”, aunque aseguró que la batalla no está perdida. Considera que el público comienza a replantearse su relación con las plataformas digitales y a valorar nuevamente la experiencia colectiva del cine.
“Ir a un lugar oscuro donde tienes que apagar todo y disfrutarlo con extraños es una conexión que sí nos aporta mucho”, afirmó.
Además de Familia a la deriva, el director adelantó el estreno de una comedia romántica protagonizada por Jaime Camil y Natalia Téllez, así como otros proyectos centrados en la familia, el duelo y la reconexión emocional.
“Hacer reír, usar la comedia para sanar temas dolorosos del pasado… esas son las historias que quiero plasmar”, explicó, sin descartar el suspenso como otro de sus lenguajes narrativos.
Al cierre, Alfonso Pineda Ulloa se definió como un creador profundamente ligado a su país.
“Estoy casado con México… muero por saber qué les importa, qué quieren ver, cómo se sienten”, afirmó.
Para él, contar historias sigue siendo un privilegio y una responsabilidad:
“Me moriré en la raya tratando de conectar con el público y haciéndolos sentir cosas increíbles”.