Morelia, Michoacán

Ambientalistas de Villa Madero aseguran que su compañero Roberto Chávez intentó denunciar el peligro que corría, pero que no se le atendió.

Incluso, de acuerdo con el dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el general Juan Bravo Velázquez, de la XXI Zona Militar, había citado a los ambientalistas -entre ellos el recién asesinado- para el pasado 16 de marzo y los dejó plantados.

“No sé si el Plan Michoacán siga activo o si ya se acabó”, ironizó el priista.

Agregó que Roberto Chávez incluso iba a hacer uso de la “Tribuna del Pueblo”, en la rueda de prensa semanal del PRI, en donde varios defensores del medio ambiente han dado a conocer que han sufrido desplazamiento forzado, amenazas e incluso ataques en sus propiedades.

El activista de nombre Guillermo -no se precisó su apellido- denunció una serie de agresiones de las que ha sido objeto, desde que le hayan abierto la camioneta hasta que la balacearon, así como su casa, que tuvo que dejar, que le hayan quitado su rancho y violaran a su sobrina de 11 años.

Agregó que los delincuentes les advirieron que los irán asesinando uno a uno y que es a ellos a los que se les ha brindado protección policial, por lo que no tienen confianza en la Policía Municipal.

Guillermo Valencia, por su parte, señaló al alcalde de Madero de colusión con el crimen organizado y a Juan Parra, quien estuvo detenido en 2021 pero fue liberado días después, de ser jefe de plaza y violentar a los habitantes de las poblaciones circundantes.

Lamentó que ahi mismo en sus ruedas de prensa se haya denunciado la extorsión y violencia que viven los productores de esa región y que ni el gobierno federal ni el estatal los hayan atendido.

Otro ambientalista, de nombre Javier, señaló que pidieron protección al gobierno estatal para el velorio de su compañero y se les dijo que sí se les iba a dar, “pero no nos dijeron cuándo”, y ésta nunca llegó, sólo mandaron a la Policía Municipal.

Advirtió que si no perciben respuesta de las autoridades, tendrán que recurrir a las armas para defender a sus familias y su territorio, pues entre la tala clandestina, las quemas del bosque y los narcolaboratorios, están dañando el suelo, la fauna y los mantos acuíferos.