Tarímbaro, Michoacán.- En las calles del Centro de Tarímbaro, la música resuena entre risas, colores y el inconfundible olor a pólvora. El Carnaval no es solo un evento en el calendario: es una tradición que late con fuerza en el corazón del municipio.
Los barrios de La Doctrina, La Cruz y San Marcos se transforman en escenarios vivos donde la comunidad entera participa. Artesanos trabajan durante meses en la elaboración de los emblemáticos toritos, figuras llenas de creatividad que, al recorrer las calles, despiertan aplausos y emoción colectiva.
El presidente municipal de Tarímbaro, Eric Gaona, destacó que esta celebración representa mucho más que diversión.
“El Carnaval de Tarímbaro representa mucho más que fiesta; es una expresión de nuestra identidad y cultura, y un momento para que todos, visitantes y habitantes, disfrutemos y compartamos nuestra tradición con toda la región.”
Cada detalle tiene historia: la coronación de la reina, la música que acompaña los recorridos, la participación de jóvenes y adultos que heredan la tradición generación tras generación.
Para el edil, el Carnaval también es símbolo de unidad comunitaria.
“Lo más importante del Carnaval es ver cómo todos los barrios trabajan juntos, cómo se involucran los artesanos y la comunidad, y cómo esta tradición se transmite de generación en generación. Es un orgullo para Tarímbaro y para toda la región.”
Más allá del espectáculo, la celebración fortalece el comercio local y reafirma el sentido de pertenencia. Con operativos de seguridad y coordinación institucional, la fiesta se vive en un ambiente familiar y seguro.
El Carnaval de Tarímbaro no solo se observa: se escucha en cada tambor, se ve en cada torito iluminado y para la comunidad, es cultura viva que une a toda la región.