«Cuántas mujeres no han tenido que tener esa resiliencia y esa fuerza para seguir ocupando su espacio y seguir viviendo su vida a pesar de»
Berlín, 15 feb (EFE).- La realizadora mexicana Fernanda Tovar se encuentra en la Berlinale con su ópera prima 'Chicas tristes', una película que aborda el impacto emocional del silencio y la voz frente a la violencia a partir de un profundo vínculo de amistas entre dos adolescentes que se verá puesto a prueba por un incidente al que buscan dar nombre.
"Creo que es difícil crecer siendo mujer sin que la violencia exista en tu contexto. Y creo que es importante nombrarlo", señala Tovar en entrevista.
Según la realizadora, es imposible que una mujer que crece en Latinoamérica, pero también en cualquier otra parte del mundo, no haya visto su vida permeada de alguna manera por esta temática.
Para Tovar, cuando se habla de violencia, se suele pensar en los "macroactos" de violencia o la más "estridente" de todas, "pero también existe esta violencia que es como un poco más silenciosa, quizás más difícil de definir también", añade.
Su intención con esta película, subraya, no es tanto definir este tipo de violencia o arrojar respuestas, sino más bien plantear preguntas y compartir las dudas que ella misma tiene para generar conversaciones en torno a este tema.
Las protagonistas de 'Chicas tristes' son Paula (Darana Álvarez) y La Maestra (Rocío Guzmán), de 16 años, amigas inseparables e integrantes de un equipo de natación que está entrenando para representar a México en el Campeonato Panamericano Juvenil.
Una noche, en una fiesta, Paula se queda a solas con Daniel, un buen amigo y su amor platónico desde hace mucho tiempo.
Después de la fiesta, La Maestra nota a Paula distante y profundamente triste y tras insistir mucho, su amiga empieza a hablar de lo que pasó esa noche, a lo que las dos chicas reaccionan de manera diferente, lo que pondrá a prueba su vínculo.
Teoría frente a vivencia personal
"Me impresiona mucho la distancia que existe entre la teoría y la práctica de las cosas", explica la cineasta, que apunta que vio precisamente en esta amistad entre estas dos adolescentes "un terreno fértil para plantear el desacuerdo entre dos amigas".
Así, La Maestra, encarna esa parte más teórica de "si te pasa esto, denuncia, no te calles, alza la voz, sí te creo", y Paula, "la vivencia personal y lo que cada quien atraviesa y procesa en tiempo y manera superdistinta", así como la necesidad de no exponerse, señala.
"Al final, hablar de una historia así es como vulnerarte de miles de maneras", añade.
Ambas tiene dos puntos de vista válidos y "no se trata de quién gana", sino de entender que cada quien tiene derecho a hacer lo que quiere hacer y que "las mujeres tenemos esa agencia también, es parte de nuestra libertad (...), no tener que actuar todas de la misma manera", agrega.
En la trama, Tovar quería que las dos amigas formaran parte de una comunidad cerrada, algo que le daba hacerlas integrantes de un equipo de natación, porque no es lo mismo que te pase algo como lo que tuvo que atravesar Paula con alguien que nunca vas a volver a ver, a con alguien que ves todos los días, apunta.
Además, la natación le parecía un deporte que te vulnera de maneras que otros no, simplemente por la ropa que usas para practicarlo y el hecho de tener que exponerte físicamente ante la mirada de los demás, precisa.
La importancia de seguir soñando
Otro aspecto importante para Tovar es que sus protagonistas tuvieran un sueño muy claro y definido, en su caso, llegar al Campeonato Panamericano.
"Creo que cuando abordamos las pláticas de violencia de género pocas veces se habla de los espacios y los sueños y creo que es parte de la conversación también, cómo seguir ocupando nuestros espacios cuando una cosa así pasa, cómo seguir viviendo lo sueños", subraya.
Y "cuántas mujeres no han tenido que tener esa resiliencia y esa fuerza para seguir ocupando su espacio y seguir viviendo su vida a pesar de", añade.
En este sentido, la realizadora explica que para su película definitivamente quería "un final esperanzador que arrojara un poco de luz sobre lo que pasa y no terminar con una condena", quería "darle luz" y decirle así a quien pueda verla y esté pasando por algo similar que sepa que "se puede empezar a estar mejor y hay un camino".
'Chicas tristes', una coproducción entre México, España y Francia, celebró su estreno en la Berlinale el sábado dentro de la sección Generation, dedicada al cine infantil y juvenil.