Enfoque Electoral
Educación Cívica.
David Alejandro Delgado Arroyo.
Cuando en 1990 el Poder Reformador de la Constitución definió las atribuciones que debería tener la autoridad en la materia electoral estableció una muy peculiar: la educación cívica.
Una de las razones la he encontrado al leer el Dictamen de la Cámara de Senadores del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales de 1990 cuando establece:
“Una mención especial merece el notable esfuerzo de capacitación electoral y educación cívica de la ciudadanía que participa en la integración de las mesas directivas de casilla. Se trata a todas luces, de un esfuerzo de primera importancia para avanzar en la formación de una sólida cultura política del electorado nacional…”.
Es decir, el diseño del naciente Instituto Federal Electoral en 1990 se fundaba en la necesidad de la profesionalización, de la permanencia y también de una institución que aportara a la cultura política del electorado nacional.
Con ello, el entonces Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales desarrolló una estructura desconcentrada, que, entre otras 4 vocalías, también definió una particular de capacitación electoral y educación cívica, con presencia en cada una de las 32 entidades federativas y en cada uno de los 300 distritos electorales federales.
Me permito entender la necesidad de establecer como fin de la nueva institución, en 1990, la de coadyuvar a la difusión de la educación cívica y de la cultura democrática, tiene que ver con la formación de demócratas entre la ciudadanía, porque sin demócratas no hay democracia.
Para ello había que socializar valores democráticos como Libertad, Igualdad, Tolerancia, Participación, Pluralismo, Justicia, Legalidad, Respeto, entre otros principios éticos y cívicos que sustentan la convivencia armónica, la participación ciudadana y el respeto a la dignidad humana en una sociedad en la cual coexistimos personas diferentes por multitudes de razones.
La encomienda constitucional y legal de 1990 y que ha trascendido hasta la fecha, aun cuando en 2014 se retiró esta atribución del texto constitucional al INE, pero se les otorgó a los organismos públicos electorales locales (OPLES), pero sin modificarse la estructura desconcentrada en la materia, incluyendo la cabeza que es la Dirección Ejecutiva de Capacitación Electoral y Educación Cívica; tiene que ver también con la tentación siempre presente de todo gobierno de establecer una educación relacionada con su ideología, que pudiera inhibir cualquier otro punto de vista.
La Educación Cívica de las autoridades electorales siempre ha estado limitada por los recursos presupuestales, pero también por la convivencia con una torre de babel de educación cívica de diferentes instancias de todo tipo.
Pero también por la falta de identificación de la autoridad electoral como autoridad educativa, ya que la facultada para educar es la Secretaría de Educación Pública.
Por ello, una participación del INE en el diseño de los planes y programas de estudio solamente en lo que compete a la Educación Cívica sería valioso, ya que daría un sentido programático a la colaboración, enriqueciéndose el sector educativo con el servicio profesional electoral nacional fuera de procesos electorales.
Aun así, toda la labor del IFE/INE y los OPLES en educación cívica ha sido valiosa en los procesos de inclusión de las mujeres (que ha llegado a la paridad en todo), de los pueblos originarios, de los migrantes, de las personas con discapacidad, de los afromexicanos, de la diversidad sexual; pero de manera muy valiosa con la ciudadanía temprana de niñas, niños y adolescentes.
Pero los retos a los que nos enfrentamos en el mundo contemporáneo en materia de educación cívica son muy grandes, tan solo hay que ver los indicadores de democracia de diversas agencias a nivel mundial que no dejan de visibilizar la caída de los indicadores de México y en general del mundo, en la materia. Somos muy felices pero muy polarizados.
Mención especial merece como un tema de educación cívica el reto de lo sucedido en Lázaro Cárdenas, Michoacán, en un hecho muy parecido a los diferentes eventos violentos de jóvenes en escuelas de un país con facilidades para adquirir armas, como los Estados Unidos de Norteamérica.
Debemos preguntarnos ¿Cómo podemos convertir la cultura de odios que tenemos por una cultura de comunidad en la diversidad?, ¿Cómo podemos volver a dialogar de los diferentes puntos de vista sobre los temas de preocupación de la comunidad sin que las redes sociales nos segmenten en grupos hablando lo mismo pero polarizados?, ¿Cómo podemos construir razonamientos críticos que nos devuelvan la dignidad humana frente a la presencia exponencial de la inteligencia artificial en nuestras vidas?, ¿Cómo podemos influir sin la necesidad de destruir o violentar?, ¿Cómo podemos recuperar el respeto a la otredad?, ¿Cómo podemos aceptar la derrota, el error o la frustración sin que eso se convierta en una neurosis personal o peor aún, social?…
Mucho más importante que el castigo es darle otro cause a las causas…