El poder de deidad de la IA: artistas alteran las leyes físicas para crear nuevos géneros.
La democratización de la inteligencia artificial (IA) generativa ha otorgado a artistas y aficionados un "poder de deidad" capaz de subvertir la realidad física y fusionar los sentidos.
A través de la multimodalidad, nuevas herramientas permiten crear mundos que a la par que imaginativos son hiperrealistas, o que la música trascienda lo auditivo para transformarse en experiencias visuales interactivas, rompiendo las barreras tradicionales.
Esta semana, Google Labs permitió a un grupo de artistas -procedentes de campos tan diversos como la arquitectura, la moda, el periodismo y el cine- utilizar su última herramienta de generación de vídeo, Flow, para desarrollar cortometrajes en seis semanas.
Manipular la naturaleza
A pesar de sus distintos orígenes geográficos y profesionales, los proyectos revelaron tendencias comunes como el rechazo deliberado a la "perfección" digital -los artistas optaron por rostros humanos con acné, cicatrices o dientes rotos- o la manipulación de la naturaleza, al crear mundos donde la nieve sube en lugar de caer o la naturaleza domina espacios cotidianos.
Lucas Ortiz, director y uno de los participante en el proyecto, explicó en una entrevista con EFE esta nueva relación con lo divino: "De alguna forma la IA te da como un poder de deidad. De repente el poder manipular la naturaleza te da una sensación de asombro... como que te atrapa el poder cambiarla".
Ortiz trabaja actualmente en el lanzamiento de su película 'Los Exploradores', una obra generada por IA que narra la historia de un creador de imágenes al que se le pide generar imágenes del conflicto en Gaza, desencadenando una reflexión sobre la propia naturaleza de la inteligencia artificial.
Conflicto en la industria
El artista español explica que el proceso de crear una película con IA es completamente distinto al de crear una cinta convencional: "Todos mirábamos a la pantalla juntos. Yo iba diciendo: 'Esto me gusta, esto no'; el ayudante de dirección decía: 'Ahora cortamos'", relata sobre un proceso que combinó tres meses de generación y tres de montaje.
Aunque el director prevé un "boom" increíble en los procesos de CGI (imágenes generadas por computadora) y postproducción que podría reducir costes drásticamente, "como producir un 'Superman' por 100 millones de dólares en lugar de 300", considera que el cine de autor íntegramente hecho con IA todavía está lejos.
Sin embargo, el avance tecnológico no está exento de conflictos legales y sociales. La IA fue uno de los detonantes de las recientes huelgas en Hollywood y la industria de los videojuegos.
La película 'The Brutalist' fue muy criticada después de que el editor Dávid Jancsó revelara el uso de IA (Respeecher) para que los actores Adrien Brody y Felicity Jones sonaran más auténticos al hablar húngaro. No obstante, Brody se hizo con un Óscar por su actuación en la cinta.
El futuro del sonido
En el ámbito musical, el auge de la IA ha hecho que sea difícil para el oído humano distinguir entre una canción creada por un ser humano o por una máquina. Modelos gratuitos como Suno y Udio son algunos de los más populares, ya que permiten crear canciones de cualquier estilo, sobre cualquier tema y en varios idiomas.
Elias Roman, director senior de producto en Google Labs, señala a EFE que surgirán géneros completamente nuevos.
"Podrás convertir tu canción en un videojuego o en un visualizador interactivo. Veremos relaciones más auténticas donde la gente crea música para su círculo íntimo, como canciones de cumpleaños personalizadas", explica Roman.
El gran quebradero de cabeza de estas nuevas herramientas de IA son los derechos de autor; es por ello que muchos modelos no permiten al usuario insertar letras de canciones o usar voces -aunque sean las suyas- por miedo a enfrentarse a una denuncia.
"La parte técnica no es lo difícil; lo difícil es asegurar que haya una forma responsable de hacerlo, para que si dices que es tu voz, realmente lo sea", explica Roman.
En 2024, más de 200 artistas, incluidos Billie Eilish, Pearl Jam y Katy Perry, pidieron a las empresas de tecnología que dejaran de usar IA para "infringir y devaluar los derechos de los artistas humanos".