Morelia, Mich. | Asaid Castro/ACG.- Conforme la tarde avanza y el Centro Histórico se llena de pasos: morelianos, turistas y familias completas avanzan de templo en templo, siguiendo una de las tradiciones más vivas de la Semana Santa, la visita de los 7 templos.
Equipados con sombreros, y murmullos que se mezclan con el sonido de los comerciantes fuera de los templos, los fieles hacen pausas en cada iglesia, donde el silencio toma forma entre oraciones breves y miradas que se detienen frente a los altares.
La práctica recuerda el recorrido de Jesús antes de su crucifixión, una especie de acompañamiento simbólico que, más allá del rito, se convierte en un momento de encuentro entre generaciones que caminan juntas por las mismas calles.
Así, entre las luces tenues de los templos, y el ir y venir de la gente, Morelia no solo preserva una tradición religiosa, sino que la convierte en una escena viva donde la fe, la costumbre y la ciudad se encuentran.
