Transformando

Sheinbaum heredó el poder del obradorismo, pero también sus facturas pendientes.

Un contralmirante detenido en Argentina, un gobernador acusado en Nueva York, dos de sus antiguos colaboradores en manos de la justicia estadounidense, el hijo del expresidente sin visa, una gobernadora explicando audios filtrados y un tren que necesita miles de millones de pesos para seguir operando parecen asuntos separados, pero todos terminan sobre el mismo escritorio, el de la presidenta Claudia Sheinbaum.

En política, como en las familias, una herencia nunca llega dividida para escoger solamente lo conveniente, Sheinbaum recibió de Andrés Manuel López Obrador un movimiento fortalecido, una mayoría legislativa, una enorme lealtad popular y una narrativa capaz de resistir casi cualquier crítica, pero junto con ese patrimonio también llegaron las deudas, las obras inconclusas, las redes de intereses y los personajes que hoy comprometen la credibilidad de su gobierno.

A eso me refiero cuando hablo de la herencia maldita, no a que todos los problemas del país sean responsabilidad exclusiva del expresidente ni a que la actual mandataria sea una víctima sin capacidad de decisión, sino a que muchos de los escándalos que hoy estallan fueron incubados antes de su llegada y ahora ella debe resolverlos sin lastimar al movimiento que la llevó al poder.

El huachicol fiscal es quizá el ejemplo más evidente, la presunta red que involucró a empresarios, funcionarios aduanales y altos mandos de la Marina comenzó a ser denunciada formalmente desde 2024, cuando puertos y aduanas se encontraban bajo control militar, el contralmirante Fernando Farías Laguna salió del país antes de que comenzara este gobierno y hoy será devuelto desde Argentina para enfrentar a la justicia mexicana.

Debe reconocerse que las detenciones y las investigaciones se han producido durante la administración de Sheinbaum, pero la pregunta no es solamente cuántas personas serán procesadas, sino hasta dónde llegará la investigación, si termina en operadoresagentesaduanales y mandos intermedios, estaremos frente a una estrategia de contención, no ante una verdadera limpieza institucional.

Algo semejante ocurre con Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, en abril pasado, el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo acusó, junto con otros nueve funcionarios y exfuncionarios, de presuntamente colaborar con el Cártel de Sinaloa, dos de sus antiguos secretarios entraron posteriormente en custodia estadounidense.

Las acusaciones deberán probarse y todos conservan su presunción de inocencia, pero los hechos señalados corresponden a años anteriores al gobierno actual, Claudia Sheinbaum no creó el problema, pero sí será responsable de decidir cómo enfrentarlo,defender la soberanía nacional no puede convertirse en una fórmula para garantizar impunidad, de la misma manera que una acusación estadounidense tampoco puede sustituir las investigaciones y los tribunales mexicanos.

La cancelación de visas abre otro frente, de acuerdo con información periodística, de acuerdo con Reuters, Estados Unidos la ha retirado a por lo menos 50 políticos y funcionarios mexicanos, aunque no ha publicado una lista completa ni ha explicado las causas individuales, entre quienes han confirmado la medida se encuentran Marina del Pilar Ávila y Andy López Beltrán, hijo del expresidente.

Cancelar una visa no equivale a demostrar un delito y Sheinbaum tiene razón al exigir pruebas y cuestionar el uso político de una facultad migratoria estadounidense, pero una defensa automática basada únicamente en la pertenencia al movimiento también resulta peligrosa, la afiliación partidista no puede convertirse en certificado de inocencia, como tampoco una decisión de Washington debe transformarse en sentencia.

Mientras la presidenta atiende estos incendios políticos, también debe cargar con los costos de las obras emblemáticas del sexenio anterior, durante los primeros nueve meses de 2025, los ingresos propios del Tren Maya apenas cubrieron 12.6 por ciento de sus gastos de funcionamiento, el AIFA presenta una situación distinta, porque ya reporta utilidades operativas y un crecimiento importante de pasajeros, pero para 2026 todavía recibió más de 744 millones de pesos en transferencias públicas.

El problema no es que el Estado invierta en infraestructura ni que una obra pública tarde algunos años en alcanzar su punto de equilibrio, sino que se haya prometido rentabilidad inmediata y ahora sea necesario destinar recursos para sostener proyectos que debieron planearse con mayor rigor.

A esta lista se agregan el sistema de salud que dejó millones de recetas sin surtir, una Pemex profundamente endeudada y un déficit fiscal que en 2024 alcanzó 5.7 por ciento del producto interno bruto, el actual gobierno asegura haber elevado el abasto de medicamentos a más de 97 por ciento y ha comenzado a reducir el desequilibrio fiscal, pero cada peso y cada hora utilizados para corregir decisionesanteriores son recursos políticos y económicos que la presidenta no puede dedicar a construir sus propias prioridades.

El gran dilema de Claudia Sheinbaum consiste en decidir si gobernará para proteger la historia del movimiento o para corregir aquello que esa misma historia dejó pendiente, investigar a fondo puede fracturar lealtades dentro de Morena, pero encubrirminimizar o posponer terminará convirtiendo los errores heredados en responsabilidades propias.

A casi dos años de haber asumido la Presidencia, la herencia todavía explica el origen de muchos problemas, pero ya no puede justificar su permanencia, nadie obligó a Sheinbaum a presentarse como el segundo piso de la transformación, por eso, si descubre grietas en el primero, su responsabilidad no es pintarlas, sino repararlas.

La peor parte de esta herencia no son las obras deficitarias, las visas canceladas ni los expedientes abiertos, sino la obligación política de guardar silencio para no dañar un legado, lo que fue heredado deja de ser responsabilidad ajena cuando se decide administrarlo en lugar de corregirlo.

POSDATA: 

“… En el regreso a clases deberíamos discutir menos sobre cuántas becas se entregan y más sobre cuántos alumnos comprenden lo que leen, porque el rezago educativo también se hereda…”  

Es tiempo de los ciudadanos …. ¡¡¡¡ desheredados!!!!

Abelardo Pérez EstradaEmpresario, Analista, Expresidente CANACINTRA

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