Ciudad de México
La comunidad teatral, familiares y seguidores recibieron con una larga ovación de pie al creador escénico Luis de Tavira (Ciudad de México, 1948), en el homenaje que se le rindió el martes por su sólida trayectoria y su aporte en la formación de numerosas generaciones del teatro mexicano.
Con una inclinación de cabeza y las manos en el pecho, De Tavira expresó su gratitud a las personas que no dejaban de aplaudir en el teatro El Milagro, describe la crónica del diario La Jornada.
Entre los asistentes se encontraban destacadas personalidades como Ofelia Medina, Julieta Egurrola, Natalia y Arturo Beristáin, Luisa Huertas, Laura Almela, Luis Mario Moncada y Jorge Correa.
El galardonado con el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2026, acompañado de su hijo Julián, develó una placa conmemorativa en su honor. En su breve discurso, De Tavira comentó: “no creo encontrar nada que valga más que decir la palabra gracias. Gracias de todo corazón, especialmente a El Milagro por esta enorme y generosa lección que nos da a quienes nos hacemos en el teatro, porque no creo que pueda haber un reconocimiento más alto que el de tus colegas. Gracias a todos por estar aquí”.
Fue una noche de sorpresas porque además de las intervenciones de la actriz Marina de Tavira, el dramaturgo David Olguín y los escenógrafos Philippe Amand y Gabriel Pascal, se hicieron presentes en el homenaje los pueblos zapatistas con los textos que enviaron el subcomandante Moisés y el capitán Marcos, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) escribe la pluma de la periodista Fabiola Palapa Quijas.
Lenin Andrés Fonseca leyó el mensaje enviado por el subcomandante Moisés, en el que indicó que sin importar la lengua o la comunidad, al final todos los seres humanos “nos hacemos iguales en las ciencias, las artes y las luchas, y más ahora que la lucha es por la vida, porque el sistema capitalista está muy decidido a destruir toda la humanidad”.
El texto del capitán, en la voz de Marina de Tavira, se refirió al dramaturgo y director de escena como el convocante involuntario de la comunidad artística y las comunidades indígenas. Destacó que el arte dramático es “complicidad, dedicación y compromiso”.
Marcos resaltó que “la realidad acosa al teatro, así como a la danza y, en algunos casos, la música en un presente vertiginoso. A diferencia del cine, las artes gráficas, la escultura, la literatura y la arquitectura, por ejemplo, donde el acto artístico se crea en un espacio diferente a donde se confrontan con las personas, escuchas, videntes y no videntes, el teatro se relaciona con lo otro en una situación espacio temporal especial, lo que hace que la geografía y el calendario sean creados también como parte de esa creación artística. Así, cuando se dice teatro, se refiere lo mismo a la obra representada y al espacio donde se confronta”.
En su momento, Gabriel Pascal, uno de los organizadores del homenaje, expresó: “celebramos una vida dedicada a la escena como espacio de pensamiento, de rigor, de formación y de encuentro. Una vida que ha contribuido a que el teatro no sea únicamente representación, también reflexión, pedagogía y comunidad. Una presencia que ha acompañado al crecimiento de nuestro arte y ha fortalecido el tejido humano que lo hace posible”.
Ir más allá de lo evidente
El dramaturgo David Olguín explicó que cada año El Milagro realiza un homenaje a un artista de la comunidad teatral y en esta ocasión fue Luis de Tavira. “Su pensamiento es vasto y por fortuna está por escrito para dialogar y confrontarnos, para perdurar en el tiempo, para recordarnos que México tiene un dulce nombre, como dice en aquel hermoso y profundo texto que escribiera a propósito de Rodolfo Usigli, quien como él también soñó con insertar a nuestro país en la alta dimensión del teatro”, indicó.
Philippe Amand recordó algunas anécdotas de los 30 años que lleva trabajando con el creador escénico. “Hoy, Luis y yo seguimos colaborando y después de tres décadas de trabajo juntos hay algo que permanecía intacto, esa búsqueda constante de ir más allá de lo evidente, de no conformarse con lo que ya funciona, de seguir preguntándose qué más se puede hacer. A veces me pregunto dónde están los límites de Luis y, después de 30 años, sigo sin encontrarlos. Quizás esa sea la razón por la que seguimos trabajando por ellos”.
En su turno, Marina de Tavira, sobrina del dramaturgo, optó por recordar las innumerables veces que lo ha visto trabajar en los escenarios. A su mente llegan fragmentos de escenas, de actrices y ensayos, así como las profundas e inagotables clases con él. También lo observa ahora sentado y paciente leyendo El Quijote, su libro de cabecera.
Al finalizar el homenaje, en el que se proyectó un video con testimonios de personajes del arte dramático, personas hicieron filas para felicitar a quien ha sido también fundador y organizador de distintos institutos teatrales.
La actriz Ofelia Medina felicitó al maestro y le hizo una reverencia para expresar su admiración. Los dos artistas terminaron fundidos en un abrazo de hermandad y respeto.
*Con información de La Jornada