Jorge A. Amaral reflexiona sobre la polémica de Pedro Sola y los perros, y analiza el envejecimiento y la caída de la televisión abierta frente al streaming.

Jorge A. Amaral

Es una época difícil para ser viejo. Las cosas se vuelven obsoletas con mayor rapidez, como esas personalidades que un día fueron gloriosos líderes de opinión e importantes referentes en la industria del entretenimiento, pero hoy son personajes anacrónicos con los que uno se tropieza cada en cuando para recordar tiempos idos.

La televisión mexicana, sobre todo la abierta, es una ventana a ese pasado que se niega a morir, que se empeña en mantenerse vigente, y Pedro Sola, como habitante de la caja idiota, representa esos valores con los que nuestros padres fueron educados y con los que nos amamantaron a nosotros. Y aunque moralmente los destetemos, siempre habrá resabios de la tradición mexicana.

Seguramente usted ya sabe que don Pedrito Sola, a su edad, se volvió viral por sus dichos. Él platicaba alegremente en el programa Ventaneando, donde lleva como 30 años, y se quejó de la gente que lleva a sus perros a los restaurantes y a los centros comerciales. Se quejaba de cómo, al admitir perros en esos establecimientos, terminamos consumiendo comida con caninos excrementos. Todo era entre risas de sus amigas del programa, cuales tías a la hora del café y las galletitas luego de una demostración de Tupperware.

Ya entusiasmado por la buena respuesta que estaba teniendo, y como en cualquier cotorreo de comadres, los comentarios subieron de tono, como los chistes púrpuras que nuestros tíos nos enseñaron, y soltó lo que en ese universo fue una perla pero acá afuera cayó como bomba atómica al decir que ganas le daban de darles carne envenenada.

En la televisión mexicana, en TV Azteca, en Ventaneando, ese comentario fue sólo un chiste, como esas anécdotas que uno exagera para hacerlas más graciosas. Pero en el mundo actual, en el decadente año 2026, no gustó ni tantito y mucha racita se llenó de ronchas.

Pero no hay que culpar a Pedro Sola por las cosas que dice, tampoco a Pati Chapoy por darle cuerda. No es cupa de ellos, si acaso de Salinas Liego y los dueños de otras televisoras, que han hecho de la caja de los sueños una cámara del tiempo.

Haced 30 anos, en 1996, usted era feliz, tenía cabello y sueños, se imaginaba que para 2015 ya iba a haber esas patinetas voladoras de “Volver al futuro”, que si entraba a un portal instalado en el Centro de Morelia, aparecería en cualquier ciudad del mundo que eligiera gracias a la teletransportación. México habría ganado un Mundial y los carros volarían. Pasó el tiempo, usted siguió su camino. Estudió, empezó a trabajar, tal vez se casó y tuvo hijos. Tuvo que adaptarse al paso del tiempo. Aprendió a usar la computadora, luego vio cómo un sencillo cacahuatito para hacer llamadas y recibir mensajes mutó a la aspiradora de atención y tiempo que es hoy.

Hago un pequeño paréntesis ahorita que las bocinas truenan con “Matando güeros” a todo lo que da:

Hace rato estaba en la fila para inscribir a Fer a lo que será su penúltimo semestre de bachillerato. Ahí estaba: un pantalón medio guango, camisa genérica de manga corta, lentes oscuros y la gorra con el logotipo de Brujeria. Frente a mí, con su hija, un fulano como de mi edad pero más gordito, tatuajes visibles, Converse negros, medio cráneo liso por la marcada calvicie y una sudadera negra con el logotipo de Limp Bizkit.

En un momento determinado quedamos uno frete al otro. A él le llamó la atención mi gorra, a mí, su sudadera. Nos miramos sin decir nada y asentimos levemente pero no para saludarnos, sino para reconocemos como sobrevivientes de una generación que hace 25 o 30 años estaba en onda.

Cierro el paréntesis.

Personas como Pedro Sola, que las hay muchas, se han aferrado a su presente sin darse cuenta de que ya es pretérito. Pedrito Sola no es malo, se lo aseguro, ha de ser el tipo de tío al que se le habla de padrino porque da buenos regalos, y no creo que ande por el mundo con un trozo de carne envenenada en el bolsillo por si se topa con un perro en el restaurante. Lo malo con ese señor es que se quedó encerrado en la cámara del tempo, piensa que vive la actualidad de hace 30 años, pero es un espejismo que se ha creado, ya que está en un mundo que le es totalmente ajeno y todos lo vemos, excepto él.

Y es que hace 30 años cualquiera podría decir cualquier barbaridad y no pasaba nada. Asómese al pasado y busque en YouTube segmentos de, por ejemplo, Puro Loco o La Hora Pico, y con tristeza descubrirá que aquellos chistes que lo hacían desternillarse a carcajadas ahora le suenan tan simples como un ticket de la gasolinera. Para ver ese contenido hay que regresar en el tiempo, incluso involucionar, y entonces todo volverá a ser normal y así notará que lo dicho por Pedro Sola sólo es el malestar exagerado de un tipo quejumbroso y que las quejas de los pet lovers son absurdas por tomarse tan en serio lo dicho por un viejillo rancio.

Si usted considera que exagero sobre la televisión abierta mexicana y su anquilosamiento, haga la prueba. Si suele ver los canales de Televisa o Azteca a diario, primero aléjese una temporada. Durante ese tiempo, consuma series o películas en plataformas de streaming, vea videos de YouTube, métase a redes sociales. También puede no hacer nada y leer, ver el mundo y estudiar sus cambios. Luego regrese a ver Venga la Alegría o Sabadazo (¿aún existe?). Ahí notará que es como si nunca se hubiera ido, que Javier Alatorre, más viejo y gordo, sigue siendo el mismo conservador de siempre, que las jóvenes promesas del entretenimiento de hace 20 años hoy son los mismos papanatas haciendo las mismas payasadas, sólo que con lonjas, arrugas y canas.

Ahora que está el Mundial, por azares del destino me tocó ver un pedacito de Los Protagonistas, el sempiterno programa mundialista y olímpico de la televisora de Salinas Pliego que hace muchos años era sumamente entretenido bajo la batuta de José Ramón Fernández, con el ingenio de Andrés Bustamante y la gracia de un Víctor Trujillo que aún no era poseído por el espíritu de una tía panista. Ahí estaban los conductores actuales tratando de sonreír para que la gente viera que lo que el Capo Pérez hacía sí era gracioso: “ríete, güey, o se van a dar cuenta de que esto es una pendejada”, parecían decirse los conductores entre sí.

La televisión abierta mexicana ha envejecido y no se da cuenta, pero sigue siendo bien pagada, entonces sus creados y artistas no tienen mucha necesidad de evolucionar, porque además hay un público al que le gusta esa inmovilidad temporal y discursiva. La gente sigue consumiendo ese contenido y los anunciantes siguen recurriendo a sus servicios (aunque en menor medida), pero tendrían que preguntarse cuánto tiempo más van a sobrevivir como formato, porque, por ejemplo, TV Azteca acaba e irse a concurso para reestructurar la relación con sus acreedores y proveedores debido a que no se repone de la caída financiera de la pandemia y el incremento de las plataformas digital ha mermado su impacto.

Vamos a los datos para darle seriedad al chacoteo: según datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) publicados el 16 de junio de 2026, del total de la mexicanidad, 59.9 millones de personas (el 49.1 %) vio televisión abierta el año pasado. Este porcentaje fue una disminución fuerte: 4 puntos porcentuales respecto a 2024 y de 12 por ciento respecto a 2020.

De 2020, en que 70.9 millones de conciudadanos vieron la tele abierta, ha venido disminuyendo a 66.6 millones en 2022, 67.9 (ligero repunte) millones en 2023, para bajar a 64.1 millones en 2024 y caer a 59.9 millones de personas el año pasado, en que además el tiempo de tele fue de sólo 2.1 horas al día.

En contraste, en 2025, 36.4 por ciento de los hogares mexicanos tenía servicios de streaming. Parece poco, pero fue un aumento de 4 por ciento respecto a 2024.

El 84% del tiempo que los mexicanos dedican a consumir contenido en sus pantallas se destina al streaming, dejando a la televisión abierta o de pago con solo 16 por ciento del tiempo total, según un estudio de Samsung Ads.

El streaming se ha convertido en la forma dominante de consumo de contenido en las pantallas en México, con 90% de la base activa y conectada de las smart TV utilizando estas plataformas.

Entonces, querido contertulio, no te enojes con Pedro Sola, él sólo es un señor que vive en la criogenia cultural y nosotros lo vemos con la óptica de un contexto y tiempo que no son suyos. Como él hay muchos, y a nosotros también nos pasará. Recuerda las sabias palabras de Abraham Simpson: "Yo sí estaba en onda, pero luego cambiaron la onda. Ahora la onda que tengo no es onda y la onda de onda me parece muy mala onda. ¡Y te va a pasar a ti!". Es cuánto