La cápsula de la tripulación se convertirá en una bola de fuego cuando entre en la atmósfera de nuestro planeta y enfrentará temperaturas superiores a 2,500 grados centígrados
Los cuatro tripulantes —Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover, de la NASA, y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA)— han iniciado el noveno día de misión bajo el sonido de ‘Lonesome Drifter’, el tema de Charley Crockett que la NASA ha escogido para despertarlos este jueves.
La jornada también prevé una maniobra de corrección en la trayectoria de retorno, la segunda desde que sobrevolaron la Luna el pasado lunes y pusieron rumbo hacia la Tierra.
La reentrada y amerizaje en nuestro planeta tendrán lugar el viernes. Los astronautas caerán en el océano Pacífico frente a las costas de California a las 20:07 horas del este de Estados Unidos (00:07 GMT del sábado), donde serán evaluados por médicos y recogidos por las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Ese hito marcará el final de diez días de misión espacial, que comenzó con el lanzamiento el pasado miércoles desde Cabo Cañaveral (Florida), y se convirtió en la primera tripulada en alcanzar la órbita lunar desde el Apolo 17 en 1972.
La nave Orión se encuentra a menos de 240,000 kilómetros de la Tierra, hacia donde se dirige a unos 4,450 kilómetros por hora. De cara a la entrada en la atmósfera terrestre, que comienza con el desacople de la cápsula del módulo Orión 42 minutos antes del amerizaje, los astronautas estudiarán los procedimientos de reentrada y amerizaje, y conversarán con el equipo de control de vuelo, según la NASA.
Además, prepararán la cabina para ese momento e instalarán sus asientos para asegurarse de que todo esté bien sujeto. Para preparar la cabina, los equipos han optado por prescindir de la demostración de despliegue de blindaje prevista inicialmente, informa la NASA.
La cápsula de la tripulación se convertirá en una bola de fuego cuando entre en la atmósfera de nuestro planeta y enfrentará temperaturas superiores a 2,500 grados centígrados, casi la mitad de la temperatura en la superficie del Sol.
Será uno de los momentos más delicados de la misión, con los astronautas acercándose a la Tierra a una velocidad máxima de 10,657 metros por segundo. Su escudo térmico —compuesto por una base de titanio— será el responsable de proteger a la tripulación de estas temperaturas.
La NASA hizo ajustes en esta pieza después de que en Artemis I, una misión no tripulada que sobrevoló en 2022 la Luna, el escudo sufriera una erosión inesperada durante la reentrada.