Morelia, Michoacán
Como mujer michoacana, periodista, empresaria y ciudadana que ha vivido en carne propia el hostigamiento y la violencia institucional, no puedo permanecer indiferente ante la escalada de acciones mediáticas, políticas e institucionales que hoy enfrentan otras mujeres en nuestro estado, declaró Omega Vázquez, aspirante a la coordinación municipal de la 4T en Morelia.
“Me preocupa profundamente que, desde distintos espacios de poder, se estén reproduciendo prácticas de descalificación, intimidación, exposición pública y presión contra mujeres que ejercen responsabilidades, defienden sus espacios, expresan sus diferencias o simplemente aspiran a participar”, expresó.
A través de un comunicado, Vázquez señaló:
Y no hablo de situaciones hipotéticas. Hay ejemplos muy concretos: los señalamientos y la exposición de aspectos de la vida privada de Grecia Quiroz, presidenta municipal de Uruapan; la confrontación política e institucional que enfrenta la rectora de la Universidad Michoacana, Yarabí Ávila, en medio de la disputa por la sucesión universitaria; y las declaraciones públicas que buscan desacreditar, minimizar o poner en duda la competitividad electoral de las mujeres que aspiramos a participar en la coordinación de Morelia con MORENA.
Son tres escenarios distintos, con actores y circunstancias diferentes, pero que nos obligan a preguntarnos por qué, cuando una mujer ocupa un espacio de poder o aspira a conquistarlo, con tanta facilidad se desplaza la discusión de sus propuestas, capacidades y derechos hacia su vida personal, su legitimidad o su posibilidad de competir.
Lo digo sin distinción de cargos ni colores: me refiero a gobernantes, diputadas, rectoras, periodistas, aspirantes a coordinaciones y mujeres de distintos sectores.
No importa si son de Morena, de otro partido o no tienen militancia política; si pertenecen al ámbito académico, empresarial, periodístico, social o gubernamental; si son jóvenes o adultas mayores.
Ninguna mujer debería tener que pagar el precio de ejercer su voz, defender sus convicciones o aspirar a un espacio de decisión.
Quiero ser muy clara: la transparencia, la rendición de cuentas, la crítica y la exigencia de responsabilidades son indispensables en cualquier institución. Pero deben ejercerse con legalidad, objetividad, respeto al debido proceso y sin convertirse en instrumentos de persecución, intimidación o violencia por razones de género.
No se trata de defender personas por afinidades políticas. Se trata de defender principios y derechos que deben ser para todas.
Sé lo que significa enfrentar estructuras de poder, ser desacreditada y vivir el desgaste de tener que demostrar constantemente que una mujer tiene capacidad, carácter y derecho a ocupar espacios.
Y precisamente por eso no voy a guardar silencio cuando veo que otras mujeres atraviesan circunstancias que merecen nuestra atención, solidaridad y una reflexión colectiva.
No necesitamos pensar igual, militar en el mismo partido ni competir por los mismos espacios para reconocer cuándo una mujer está siendo descalificada o enfrenta prácticas de violencia. La defensa de nuestros derechos no puede depender de quién sea la mujer que los está reclamando.
La sororidad no puede ser selectiva. No puede depender del partido, del apellido, del cargo ni de si una mujer piensa como nosotras.
Michoacán necesita instituciones fuertes, debates públicos con altura, autoridades responsables y mujeres libres de violencia.
No podemos seguir normalizando que el poder se utilice para intimidar, que la diferencia se convierta en persecución o que la exposición mediática sea un mecanismo para doblegar a las mujeres.
Hoy levanto la voz por mí, por ellas y por todas las que todavía tienen miedo de hacerlo.
Entre mujeres debemos poder disentir, competir, cuestionar y pensar diferente, sin que eso nos convierta en blanco de violencia.
La dignidad de las mujeres no tiene partido. Y nuestros derechos tampoco.
Omega Vázquez Reyes
Michoacana
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