Entre el calor, el silencio y la devoción de cientos de fieles, Morelia revivió este Viernes Santo uno de los momentos más significativos de la fe cristiana: la pasión y muerte de Jesucristo, representadas a través del tradicional Viacrucis en el Centro Histórico de la capital michoacana.
La escenificación fue organizada por la Arquidiócesis de Morelia, en coordinación con el Ayuntamiento de Morelia, y estuvo a cargo de feligreses de la iglesia del Señor de la Salud, bajo la guía del párroco José del Carmen Cervantes, quien junto con la comunidad preparó esta representación durante tres meses.
Con entrega, esfuerzo, fe y un profundo sentido religioso, los participantes dieron vida a uno de los episodios más dolorosos y simbólicos del cristianismo: el camino de Jesús hacia la cruz.
Desde poco antes del mediodía, decenas de familias, creyentes y visitantes comenzaron a concentrarse en el primer cuadro de la ciudad para presenciar esta representación, que se desarrolló bajo un intenso sol y altas temperaturas.
El Viacrucis inició en punto de las 12:00 del mediodía en la Plaza Melchor Ocampo, avanzó por la avenida Madero y calles del centro, para finalmente regresar al mismo punto, donde concluyó con un mensaje de reflexión y fe.
Al término de la representación, el arzobispo de Morelia, José Armando Álvarez Cano, reconoció el esfuerzo y la entrega de quienes hicieron posible esta escenificación, y destacó el profundo significado espiritual que encierra la muerte de Jesucristo para la fe católica.
Más allá de una representación, el Viacrucis volvió a convertirse en una experiencia de recogimiento, oración y memoria colectiva para una ciudad que, año con año, vuelve a mirar hacia la cruz como símbolo de sacrificio, amor y redención.
Porque, para la fe cristiana, la muerte de Jesucristo no solo recuerda el dolor, sino también el mensaje que ha permanecido por más de dos mil años: amor, humildad y esperanza.