Expertos advierten sobre los daños de la radiación UV en la vista. Aprende cómo proteger tus ojos este verano y durante el eclipse solar del 12 de agosto.

La radiación ultravioleta daña la retina y favorece enfermedades como la degeneración macular, la catarata y “el ojo del surfista”. Con la llegada del verano y el aumento de las horas de exposición solar, los especialistas nos recuerdan la importancia de proteger también los ojos frente a la radiación ultravioleta (UV).

Los oftalmólogos recomiendan extremar la protección ocular en verano y, de forma especial, durante el eclipse de agosto, ya que mirar directamente al sol puede causar “retinopatía solar”, con daños irreversibles para la visión.

La mayor práctica de actividades al aire libre, junto con el reflejo del sol sobre superficies como el agua, la arena o el asfalto, nos obliga a ser más cautos en este sentido. La Dra. Lucía Galletero, oftalmóloga y especialista de Miranza, grupo líder en centros de excelencia en salud ocular de España, explica que la radiación solar puede afectar especialmente a la retina: “Se ha demostrado que la radiación ultravioleta daña el microambiente de la retina y constituye un factor de riesgo para enfermedades como la degeneración macular”, señala.

Además, la especialista advierte de que la exposición prolongada al sol puede provocar síntomas como sequedad, irritación u otras molestias. Asimismo, la radiación UV también está relacionada con patologías como cataratas, fotoqueratitis o pterigion, conocido como “ojo del surfista”, asociado a la sobreexposición solar y al viento.

A este respecto, uno de los riesgos más importantes es la llamada maculopatía o retinopatía solar, una lesión causada por mirar directamente al sol, incluso durante unos segundos. “Son daños irreversibles que pueden provocar problemas de visión o pequeñas zonas ciegas, conocidas como escotomas”, explica la Dra. Galletero.

Según nos recuerdan desde Miranza, este tipo de lesiones pueden destruir células sensibles a la luz de la retina y el daño puede llegar a ser permanente.

Otros factores a tener en cuenta

La exposición solar no es el único factor de riesgo ocular. El calor, el viento, el aire acondicionado y la evaporación favorecen también la sequedad ocular, mientras que el contacto con el agua del mar o de las piscinas puede irritar la superficie ocular y alterar la película lagrimal.

Los especialistas y oftalmólogos de Miranza recuerdan, además, que la radiación solar no afecta únicamente a las estructuras internas del ojo, sino también a la piel que rodea la zona ocular. El contorno de los ojos es una de las áreas más sensibles del rostro debido a su menor grosor y a la menor presencia de colágeno, elastina y tejido graso, lo que la hace especialmente vulnerable a los efectos de la radiación UV.

Como consecuencia, la exposición acumulada al sol puede acelerar el fotoenvejecimiento, favoreciendo la aparición de arrugas prematuras, manchas y pérdida de firmeza en párpados y zona periocular.


Por este motivo, es más que recomendable no limitar la protección solo a las gafas de sol. También se aconseja aplicar protector solar en la piel que rodea los ojos, utilizando productos adecuados para esta zona sensible y renovando su aplicación cuando la exposición sea prolongada.

Desde Miranza insisten en la importancia de utilizar gafas de sol homologadas con filtro UV y adquiridas en establecimientos especializados. Las lentes oscuras sin protección ultravioleta certificada pueden resultar insuficientes e incluso generar una falsa sensación de seguridad, ya que favorecen la dilatación de la pupila y permiten una mayor entrada de radiación nociva en el ojo.

Los especialistas también recuerdan que determinados grupos requieren una atención especial durante el verano. Los niños, los deportistas que practican actividades al aire libre, las personas con ojos claros o aquellas que presentan patologías oculares previas son especialmente vulnerables a los efectos acumulativos de la radiación solar. En estos casos, la adopción de medidas preventivas resulta aún más importante para preservar la salud ocular a largo plazo.