Morelia, Michoacán
Han corrido casi 10 meses desde el asesinato del ex alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, y del episodio donde, al día siguiente, el Gobernador Alfredo Ramírez Bedolla decide acudir al funeral en medio de un enojo social sin precedentes en la muerte de un político michoacano, cuyo alcance impactó en la estabilidad gubernamental de la Presidenta Claudia Sheinbaum.
En ese episodio, la llegada y salida de Ramírez Bedolla se dio entre insultos, gritos y una tensión que parecía de pronto desbordarse y derivar en una agresión directa hacia el mandatario morenista.
Y de hecho, hasta allá escaló: una mujer de pronto se aproxima al gobernador y con la mano golpea su cabeza cuando este ya se encaminaba hacia el punto donde yacía el féretro con el cuerpo inerte de Manzo, el edil que había exigido durante casi un año el auxilio federal para enfrentar al crimen organizado en la ciudad productora de aguacate.
Hoy, a la distancia, el Secretario de Gobierno, Raúl Zepeda, sostiene que la decisión de acudir fue acertada. El riesgo, afirma el segundo a bordo en el Gobierno estatal, valió la pena.
“En su momento yo se lo reclamé (al gobernador), incluso le dije que no creo que debió haber sido lo mejor, más por el golpe que le dan; si una mano llegó a la cabeza del gobernador, pudo haber sido otra situación que hubiera puesto en mucha más crisis al estado”, reveló en entrevista con el programa Los Demonios Sueltos.
– ¿Tú le sugeriste no ir?
“Hablamos por teléfono. Me preguntó que si había condiciones y yo le comenté que no las veía, porque había mucha gente afuera del funeral. Juan Manzo, el subsecretario de Gobierno y buen amigo, habló de generar las circunstancias e incluso con los diputados e integrantes del Movimiento del Sombrero se generaron las circunstancias.
Y remata la reflexión así: “esa manera de afrontarlo, creo que, a la distancia, ahora le doy la razón. Creo que en ese momento yo estaba equivocado al aconsejarle no ir”.
– ¿Valió la pena el riesgo?
“Valió la pena el riesgo”, asiente ante los cuatro periodistas que lo llevan de una pregunta a otra: Carlos Monge, Samuel Ponce, Leo González y Adán García.
También, a la distancia, el responsable de la política interna en Michoacán no lo duda un instante: admite que el homicidio del edil uruapense ha sido la peor crisis en lo que va del gobierno morenista de Alfredo Ramírez Bedolla, iniciado en octubre del 2021.
“Lo digo con mucha responsabilidad, el tema de la muerte de Carlos Manzo ha sido la mayor crisis a la que se ha enfrentado el gobierno, aunque vamos avanzando. Ha sido una labor de la Fiscalía con buenos resultados, muchas detenciones”.
Incluso, concedió que el asesinato fue de tal impacto que la ola de enojo y odio social en redes ‘fue un tema complejo’ de digerir para el gobierno estatal.
“Fue un enojo justificado, hay que decirlo. Fue un tema muy complejo”, sentenció.