Morelia, Mich, | Asaid Castro/ACG.- Afuera del Estadio Morelos todavía no suena la música de Marco Antonio Solís, pero desde horas antes ya comenzaron a llegar los primeros seguidores dispuestos a pasar la noche sobre la banqueta con tal de conseguir un buen lugar para el concierto de este sábado 9 de mayo.
Los primeros bancos aparecieron cerca de las 5:00 de la tarde. Después llegaron las sillas plegables, las cobijas, los termos de café y algunas casas de campaña y carpas para aguantar el frío de la madrugada.
Para las 8:30 de la noche del viernes, la fila comenzó a extenderse en la entrada recinto hasta reunir a al menos, unas 30 personas que decidieron adelantarse casi un día entero para ver a “El Buki”.
Entre ellas está Gracia Navarro, quien llegó preparada con un pequeño banco y un suéter para intentar pasar la noche afuera del estadio. Dice que no quiso repetir la experiencia que vivió hace unos meses con el concierto de Chayanne, también en el Coloso del Quinceo, cuando se quedó fuera después de esperar demasiado para entrar.
“Hoy no me va a pasar”, cuenta mientras acomoda sus cosas junto a la fila.
Explica que mañana llegará su esposo para turnarse y poder mantenerse apartando el lugar. También asegura que el concierto será especial porque asistirá junto a sus hijas y nietas. Recuerda incluso que vio a Marco Antonio Solís hace décadas, cuando todavía formaba parte de Los Bukis.
“Quiero verlo bailar, cómo se mueve y todo eso”, dice entre risas.
La espera también se volvió parte del concierto
A unos metros de ella está Margarita Rivera, originaria de Nayarit, quien llegó desde temprano para alcanzar uno de los primeros lugares en la fila. Dice que nunca había tenido oportunidad de ver a Marco Antonio Solís en vivo y por eso decidió llegar con tantas horas de anticipación.
“Soy fanática”, resume.
Mientras habla, la fila continúa creciendo lentamente, dos o tres personas llegan cada media hora. Hay personas sentadas sobre hieleras, otras recargadas en mochilas o acomodando cobijas en el suelo. Algunos escuchan canciones desde el celular y otros simplemente observan el movimiento constante de quienes siguen llegando al estadio para apartar espacio antes de la apertura de puertas.
También hay quienes llegaron solamente a cuidar el lugar de sus familiares. Es el caso de David Daniel Ramírez, un joven que permanecerá toda la noche afuera del Morelos para apartar sitio a sus padres, seguidores del cantante michoacano desde hace años.
El ambiente se mantiene tranquilo. Entre conversaciones, termos de café y canciones de “El Buki” sonando desde los celulares, la fila comienza a parecerse más a una reunión de fanáticos que a una simple espera.
Mientras tanto, el Estadio Morelos permanece en silencio, aguardando a que mañana miles de personas entren para uno de los conciertos más esperados del fin de semana en la capital michoacana.
