Morelia, Michoacán/Fotos: Félix Madrigal/ACG.
Entre pasillos llenos de flores de colores y la música sonando desde distintos rincones, el Panteón Municipal de Morelia vive una de las jornadas con mayor movimiento del año por la celebración del Día de las Madres.
familias completas llegan cargando cubetas con agua, arreglos florales, bocinas y hasta hieleras para pasar varias horas junto a las tumbas de sus madres y abuelas. Mientras algunos limpian lápidas y colocan rosas, claveles y girasoles, otros se reúnen cpm comida, cerveza en mano y recuerdos que van apareciendo entre conversaciones y canciones.
Las rancheras se mezclan con baladas románticas y música grupera que sale de pequeños radios y bocinas portátiles. En algunos puntos incluso hay músicos interpretando melodías tradicionales, mientras visitantes cantan o simplemente escuchan en silencio frente a las tumbas adornadas.
El ambiente cambia a cada paso. Hay hijos visitando a sus madres, madres que llegan con flores para sus hijos y esposos que permanecen durante horas frente a las tumbas de sus esposas e hijos que también partieron. Entre abrazos, rezos y fotografías, cada familia recuerda a sus seres queridos de una manera distinta.
Hay quienes ríen mientras comparten refrescos, botanas o algún platillo llevado desde casa, e incluso uno que otro que convierte el momento en una convivencia completa, donde hasta el olor de una parrilla encendida alcanza a mezclarse con el aroma de las flores frescas y el incienso.
Pero entre la música y las reuniones familiares también se alcanzan a notar historias más próximas. Algunas tumbas adornadas y rodeadas de flores nuevas reflejan pérdidas recientes, donde madres y familias enteras apenas comienzan a enfrentar la ausencia de sus hijos y seres queridos.
Otros permanecen en silencio, con lágrimas en los ojos, acomodando cuidadosamente veladoras y arreglos florales sobre las lápidas.
Durante el recorrido se observan tumbas cubiertas de flores, veladoras encendidas y mensajes escritos a mano. El movimiento es constante entre los pasillos, donde vendedores de flores, comida y bebidas también forman parte del paisaje de esta fecha.
Así, entre recuerdos, canciones y reuniones familiares, el camposanto de Morelia se convierte en un espacio donde conviven la tristeza y la alegría, en una tradición que cada año reúne a cientos de personas para honrar la memoria de sus seres queridos.