La organización ciudadana hoy más que nunca es la gran esperanza y desde ahí debemos alzar la voz, denunciar cada injusticia y sobre todo dejar de normalizar los discursos de odio.
Marisa Barbosa Serrato
Como internacionalista es imposible mirar las noticias diariamente y no sentir un micro infarto al leer cada nueva acción, amenaza o violación al derecho internacional por parte del presidente de los Estados Unidos. Entendemos la relatividad del tiempo cuando nos damos cuenta que apenas el 20 de enero se cumplió el primer año del segundo mandato de Trump; si desempolvamos el documento escrito por la organización conservadora Heritage Foundation: Project 2025 y lo leemos un año después, nos daremos cuenta que su filtración en junio del 2024 fue un mensaje que, simplemente no quisimos creer que fuera verdad o nuestra parte más idealista decidió confiar en que las instituciones lograrían frenarlo.
Lamentablemente no ha sido así, al contrario: tomó posesión con mayor poder y ha cumplido a cabalidad el plan de la mano de recortes presupuestales en cooperación internacional y políticas ambientales, endurecimiento de políticas migratorias y el temible resurgimiento de la política exterior más agresiva y expansionista del continente, por mencionar algunos puntos clave del documento.
La idea que sostiene la columna vertical de la política exterior de los Estados Unidos, está establecida en la preservación de su seguridad nacional y en aras de mantenerla, los presidentes estadounidenses han establecidos criterios mediante los cuales realizarían intervenciones en América Latina y el Caribe con la Doctrina Monroe (1823) y el Corolario Roosevelt (1904).
En diciembre del 2025 - a unos días de que violara la soberanía de Venezuela y secuestrara al presidente Nicolás Maduro junto a su esposa- Trump presenta su sello particular: El Corolario Trump o Doctrina Donroe, donde nuevamente basándose en la seguridad nacional, justifica el intervencionismo, pero ahora ampliando el rango a todo el Hemisferio Occidental.
No es de extrañar que veamos al Primer Ministro Mark Carney en ser el primer mandatario canadiense en visitar Pekín en más de una década y junto a uno de los mejores estrategas del mundo: Xi Jinping quien presenta esta nueva relación comercial como: desarrollo sano, estable que permite conducir a la paz, la estabilidad y la prosperidad mundial[i].
Carney sale de territorio chino y llega al Foro Económico Internacional en Davos, Suiza, donde sin temblor en su voz manifiesta: “ esto es una ruptura, no una transición[ii]” y presenta la nueva política exterior canadiense con un realismo basado en valores, donde entiende que el orden implementado y sostenido por Estados Unidos ya no existe y no tiene miedo de decirlo - a pesar de las recientes amenazas de Trump por subir un 100% los aranceles a Canadá- al finalizar, le habla a los gobiernos de las potencias medias – ahí se encuentra México- y las invita participar en la nueva configuración del sistema internacional: “ comenta antes de soltar el micrófono frente a una sala llena de representantes quienes le aplauden de pie, convirtiéndolo en la tercera persona que recibe aplausos de pie en el emblemático foro.
Dentro del mismo foro y casi cronometrado para darle la razón: 26 países firman la creación de la “Junta de Paz,” el nuevo organismo propuesto por Trump para supervisar la reconstrucción de Gaza, anunciándola junto a su yerno Jared Kushner propietario de la sociedad inmobiliaria Kushner: no nos engañemos, todo esto es un negocio familiar; ¿Cómo podrá financiarse la organización? Fácil, con el dinero de las otras, ahora tiene sentido la orden ejecutiva que firmó para sacar a su país de 66 organismos internacionales.
Este año arrancó y se mantiene con un bombardeo diario de noticias alarmantes - y ni mencione los archivos Epstein- es normal sentir desilusión y apatía por estar informados, sin embargo, recordemos que a lo largo de la historia el cambio es constante, no caigamos en el miedo y la incertidumbre desesperanzadora, al contrario, observemos a quienes están en el poder, sus decisiones, los negocios que están cerrando y sobre todo las leyes que están modificando.
La organización ciudadana hoy más que nunca es la gran esperanza y desde ahí debemos alzar la voz, denunciar cada injusticia y sobre todo dejar de normalizar los discursos de odio y discriminatorios que, sin darnos cuenta, lograron regresar o talvez nunca se fueron de verdad. A ti que me estas leyendo, hasta la próxima semana y sigamos en esta legitima zona de resistencia.
[ii] https://www.weforum.org/stories/2026/01/davos-2026-special-address-by-mark-carney-prime-minister-of-canada/