Morelia, Mich. | Agencia ACG.- La lluvia fue ligera, apenas lo suficiente para mojar la cantera y dejar pequeños espejos en las calles del Centro Histórico. En ellos se alcanzaron a reflejar la Catedral, los portales, las nubes y el paso tranquilo de quienes siguieron recorriendo el corazón de la ciudad.
Después del agua, Morelia cambió el calor de la tarde por un clima más fresco, más quieto y esa postal que solo aparece cuando la lluvia se va, pero deja a la ciudad mirándose a sí misma. ☔🏛️✨
